La historia de Villa Celeste es la historia de Sara y Martín, una pareja consumada y con dos hijos pequeñitos, que decidieron ir en busca de un lugar natural, dónde criar a sus hijos y poder ganarse la vida.
Cuando llegaron a Katira  (pueblo que tiene acceso al Río Celeste), se dedicaron a trabajar la tierra, pasando por diferentes actividades como la ganadería, el cultivo de tubérculos y algunas frutas como la piña. En ese entonces ellos ni se imaginaban lo que vendría y les depararía la vida.
Porque aunque el Río Celeste hoy es uno de los lugares turísticos más visitados de Costa Rica, hace unos 10 años atrás era totalmente desconocido, incluso por la gente de los alrededores.

Pero entonces, ¿cómo es que Río Celeste se volvió un lugar tan conocido? Sara y Martín cuentan que antes del 2010 los turistas llegaban hasta Fortuna, dónde se encuentra el famoso Volcán Arenal, pero en el año 2010 el volcán quedó inactivo y perdió parte de su encanto. Entonces los turistas empezaron a buscar otros lugares de interés y en este punto de la historia es dónde aparece el Río Celeste.

Para ese año Sara y Martín seguían con sus actividades agrícolas, pero comenzaron a llegar turistas por su finca pidiendo permiso para poder acceder al río. Primero eran pocos, pero los encantos del Río Celeste hicieron sus efectos y la voz de que por la casa de Sara y Martín se podía acceder a un cause de agua de un celeste de cuento, se corrió rápido.

Sin interrumpir sus actividades agrícolas, Sara y Martín construyeron unos baños y un pequeño rancho para acampar, y así poder ofrecer un servicio extra a los visitantes. Pasaron los años y los turistas se multiplicaron, Sara y Martín aprovecharon la floreciente veta turística y construyeron tres cabañas y un pequeño restaurante dónde ofrecían platos típicos.

El turismo siguió creciendo en Río Celeste y poco a poco Sara y Martín fueron dejando la actividad agrícola para dedicarse por completo al turismo.

En la actualidad Villa Celeste cuenta con 6 cabañas, zona de acampe con baños y espacio común, un restaurante que puede recibir a más de 40 personas  y lo más importante, casi un kilómetro de acceso al hermoso Río Celeste.